María Magdalena es una de las personas más conocidas de los Evangelios, y también una de las que con más frecuencia se confunden.
Su nombre suele vincularse a afirmaciones que el texto bíblico no hace. A veces se la trata como la mujer sin nombre de Lucas 7, o como María de Betania, la hermana de Marta y Lázaro. Esas identificaciones llegaron a ser influyentes en partes de la tradición cristiana occidental, pero los Evangelios no establecen explícitamente ninguna de las dos conexiones.
Un mejor punto de partida es sencillo: leer los pasajes que nombran a María Magdalena y prestar atención a lo que realmente dicen.
Lo que dicen los Evangelios sobre María Magdalena
Lucas presenta a María Magdalena entre las mujeres que viajaban con Jesús y sostenían su ministerio. Lucas dice que de ella habían salido siete demonios, y menciona junto a ella a Juana y Susana. También dice que estas mujeres ayudaban a sostener a Jesús y a los Doce con sus propios recursos. Lee Lucas 8:1–3
Eso nos da una imagen clara de María Magdalena como seguidora de Jesús, no como un personaje secundario que aparece solo al final de la historia.
Los Evangelios también la sitúan en momentos clave en torno a la muerte y resurrección de Jesús. En el relato de Juan, María permanece fuera del sepulcro llorando. Jesús pronuncia su nombre, y ella lo reconoce. Luego le dice que vaya a sus discípulos; María va con la noticia de que ha visto al Señor. Lee Juan 20:11–18
Por eso se recuerda a María Magdalena como testigo de la resurrección. El decreto de 2016 de la Iglesia católica, que elevó la celebración del 22 de julio en su honor a la categoría de fiesta, la describe como la primera testigo del Señor resucitado y señala que el día sigue siendo el 22 de julio. Lee el decreto
Lo que no dicen los Evangelios
Los Evangelios no llaman prostituta a María Magdalena.
Tampoco la identifican explícitamente con la mujer sin nombre que unge a Jesús en Lucas 7, ni con María de Betania. Estas figuras han sido relacionadas en tradiciones posteriores, especialmente en Occidente. La nota explicativa del Vaticano sobre la fiesta de 2016 describe esa historia de confusión y explica que el calendario romano moderno observa el 22 de julio específicamente para María de Magdala. Lee la nota explicativa
Esto no significa que todas las tradiciones cristianas cuenten la historia exactamente de la misma manera. Sí significa que un estudio bíblico debe distinguir entre lo que dice un pasaje, la interpretación posterior y una afirmación que simplemente se ha repetido tantas veces que parece bíblica.
Un breve plan de lectura sobre María Magdalena
Para un estudio enfocado, lee estos pasajes en orden:
- Lucas 8:1–3: María es nombrada entre las mujeres que acompañaban y sostenían a Jesús.
- Juan 20:1–18: María va al sepulcro, se encuentra con Jesús resucitado y lleva la noticia a los discípulos.
- Lucas 7:36–50: Lee sobre la mujer sin nombre en sus propios términos; observa que el pasaje no da el nombre de María Magdalena.
- Juan 11:1–2 y 12:1–8: Lee sobre María de Betania y observa los detalles que Juan da sobre ella.
Mientras lees, pregúntate: ¿Qué me dice este texto? ¿Qué deja sin decir? ¿Estoy aportando una suposición de otro pasaje, tradición, sermón, película o novela?
Continúa la conversación con cuidado
Si quieres reflexionar sobre estos pasajes en un formato conversacional, puedes chatear con María Magdalena en Texto con Jesús. Úsalo para formular preguntas, volver a los relatos de los Evangelios o prepararte para una conversación con tu iglesia o grupo de estudio.
Mantén el texto abierto mientras lo haces. La historia de María Magdalena se entiende con más claridad cuando los Evangelios guían la conversación.
